Bombero limachino recuerda la tragedia de Queronque

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Ya han pasado 29 años desde la horrible tragedia ferroviaria de Queronque que costó la vida de decenas de pasajeros y en su mente aún continúan frescas las imágenes que le toco presenciar en aquella fatídica tarde del 17 de febrero de 1986.

Se trata de Luis Pastene Silva, maquinista rentado de la segunda compañía de Bomberos de Limache y quién el año de la tragedia era voluntario de la misma unidad siendo elegido por el destino para ser el primero en llegar hasta el lugar donde dos automotores se abrazaban mortalmente, a cuatro kilómetros de la estación de Limache.

“Esa tarde estaba listo para tomar once cuando de pronto sonó la sirena. Salí corriendo en dirección a la compañía tomando la conducción de carro de transporte Dodge. Junto a mi abordaron los voluntarios Ricardo Valenzuela, Rafael Gahona, los hermanos Rodrigo y Alvaro Mañez y el capitán Luis Moraga Ahumada” recordó Luis Patene. “Nuestra información fue que debíamos verificar un posible accidente de trenes y con esa misión partimos rumbo a Queronque”.

El maquinista de la segunda compañía recuerda que a la altura de la casona de los Eastman, en la entrada de Los Laureles se unió con un furgón de Carabineros y una patrullera de investigaciones conformando una caravana que velozmente inició su marcha. “No había un camino definido, avanzamos hasta que llegamos al puente Queronque, al que pasamos por debajo y a la altura de la antigua medialuna tanto Carabineros como la patrullera de investigaciones tomaron hacia la izquierda mientras yo opte por seguir derecho”.

Pastene recuerda que tras avanzar varios metros en medio de los cerros cubiertos de espinos hubo algo que llamo poderosamente su atención “de pronto veo en el cielo una avioneta de la Armada que comenzó a volar sobre nosotros. Se puso arriba del carro y empezó a bajar casi en picada sobre un lugar que no veíamos debido a los cerros. Salía, giraba y volvía a picar sobre el mismo lugar. Así comprendí que nos estaba indicado donde estaba el choque”.

choque trenesTras avanzar algunos metros y luego de alcanzar el sitio marcado por el avión, Luis Pastene y la tripulación del carro bomberil descendieron del vehículo y lo que apareció ante sus ojos fue una imagen que 29 años después no olvida “Ahí estaban los carros, abrazados, con heridos por todos lados. Recuerdo que tras bajar corriendo les pedí a los demás voluntarios que no ingresaran a los carros pero hubo algunos que fue lo primero que hicieron quedando tan choqueados que salieron corriendo rumbo al cerro”.

El relato del maquinista bomberil continua… “como ya comenzaba a oscurecer le pedí a Ricardo Valenzuela que cortara ramas de espino y con ellas hiciera algunas fogatas para alumbrar el sector. Rápidamente empezamos a reunir a diversos heridos a los que subimos al carro para trasladarlos al hospital y justo cuando íbamos partiendo venia llegando el furgón de los Carabineros con el capitán Alejandro Palacios” .

Tras dejar los primeros heridos en el centro asistencial, Luis Pastene vivió una primera experiencia que aún recuerda nítidamente “había un caballero de terno oscuro, con un maletín tipo James Bond al que al ayudar a bajar del carro pego un agudo grito de dolor indicando que tenía las costillas quebradas. Y de repente parte a tomar la micro para irse a su casa… lo tomé y lo ingresé al hospital…estaba en estado de schok”.

trabajo queronqueMuchas son las imágenes de Luis Pastene recuerda perfectamente “había un caballero que andaba todo cubierto de sangre y su única preocupación era encontrar su maletín con herramientas o el caso de una niña que lloraba junto a su madre, que había muerto en el lugar, pero que ella aseguraba que aún estaba viva por todavía estaba calentita”.

Tras haber trabajado duramente por varias horas fue cerca de las tres de la madrugada cuando mental y físicamente sucumbió “a esa hora yo no pude continuar. Me sobrepaso ver tanta tragedia, tantos muertos… me dio pena y dolor ver los cadáveres de tanta gente que venía alegre de un paseo y termino de esa manera…es muy triste.”

Pastene afirma que tras la tragedia quedó muy mal, anímica y mentalmente “Estuve como 4 días sin comer porque aun sentía el olor de la sangre, me costaba dormir y despertaba con pesadillas, sentía los gritos de quienes pedían auxilio.” “Nosotros fuimos como Bomberos pero nos vimos totalmente sobrepasados. Fue una gran sensación de impotencia. Bomberos en materia de rescate no tenía nada, estábamos en pañales, llegamos a Queronque con un chuzo y una pala. Pero esto finalmente sirvió para que se unieran y crearan grupos de rescate, se hicieran cursos y hubiese una mejor preparación.”

Finalmente y tras 29 años de ocurrida la tragedia, Luis Pastene reflexiona sobre el tema “a nosotros los bomberos, de las 3 compañías que trabajamos en el accidente, nos quedó una sensación de satisfacción al haber aportado un grano de arena ante la magnitud de los hechos. No teníamos prácticamente nada sólo las ganas de ayudar y hacer las cosas. Tal vez, al sacar a alguien de entre los fierros contribuimos a salvar la vida de esa persona.”

Luis Pastene Silva, uno de los tantos héroes anónimos de la tragedia de Queronque sigue fiel a su compromiso de ayudar al prójimo y no duda un instante en correr y ponerse tras el volante de alguna de las dos unidades de la segunda compañía de Bomberos para responder al llamado de la sirena que cada cierto tiempo clama al viento que alguien, en algún sector de Limache, está requiriendo ayuda.

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