Limache brindó emotiva despedida al padre Jorge Correa, muerto a los 71 años de edad

Con espíritu agradecido y esperanza se dio el último adiós al padre Jorge Correa, Administrador Parroquial de la Parroquia Nuestra Señora de Lourdes de Limache, quien falleció el 1 de noviembre a causa de un accidente vascular fulminante.

La misa fue presidia por Mons. Leopoldo Núñez, Vicario General de la Diócesis de Valparaíso, en ella también estuvo Mons. Javier Prado, Obispo Emérito de Rancagua, sacerdotes, diáconos permanentes, religiosas, seminaristas, feligreses de su comunidad Parroquial y de los distintos lugares donde él sirvió como sacerdote. También estaban presentes el alcalde de Limache Daniel Morales, concejales y otras autoridades civiles y militares.

En su homilía, Mons. Leopoldo Núñez, al referirse al padre Jorge señaló que «hoy nosotros despedimos con nostalgia, con pesar, con dolor, sentimos su partida, quienes han formado parte de esta comunidad recordarán a Jorge caminando con ustedes todo lo que había realizado en el último tiempo. Nada hacía predecir que lo que hoy vivimos pudiese ser una realidad y manifestarse de una manera tan violenta y tan repentina«.

«La vida sacerdotal es un continuo servir, por eso cuando hoy Jorge muere podríamos decir que muere haciendo y cumpliendo la voluntad de Dios, sirviendo al Señor como ministro de la Iglesia, cumpliendo hasta el último instante de su vida la tarea que el Señor le encomendó cuando fue consagrado a él«.

«Hoy Jesús el Buen Pastor toma sobre sus hombros a Jorge, lo lleva a su Reino para que descanse el descanso y la paz de los afanes de la vida cotidiana. Que la fuerza del Evangelio impregne a esta comunidad que pierde a su Pastor pero que la esperanza del Señor los aliente. Cuando muere un sacerdote, es un momento oportuno para implorara a Dios que envíe más obreros a sus mies«, concluyó Mons. Leopoldo Núñez.

Al término de la misa, se leyeron saludos de Mons. Moisés Atisha, Obispo de Arica y de Mons. Santiago Silva, Obispo Castrense y Presidente de la Conferencia Episcopal de Chile, quienes recordaron su paso por ambos lugares. Además, el padre Rodolfo Gallardo a nombre de la Armada de Chile, donde fue Capellán por muchos años, despidió al padre Jorge destacando su espíritu alegre, llena de esperanza y de servicio al Señor en la institución que lo acogiera.

El alcalde de Limache, Daniel Morales, en un emotivo discurso, se refirió al legado que deja el padre Jorge en esta comuna. «En dos ruedas (su moto) recorría los lugares que Dios le encomendó cuidar. Hoy desde el pórtico de este templo te despedimos donde tú nos despediste tantas veces«, señaló el alcalde Morales. Finalizó los discursos el diácono Jaime Ocaranza a nombre de la Comunidad de la Parroquia Nuestra Señora de Lourdes de Limache quien agradeció a todos los presentes por acompañarlos en la partida de su pastor.

Tras el oficio religioso, el cortejo funebre salió rumbo al cementerio Parque del Recuerdo, en Santiago, en donde por voluntad del propio sacerdote fue sepultado.

SU VIDA

El padre Correa tenía 71 años de edad, 50 de ellos como sacerdote.  Había llegado a Limache hace seis años y rápidamente se había ganado el cariño de sus fieles, quienes le recordarán por dos de sus grandes características: Despedir a los fieles en la puerta del templo al termino de cada misa y el uso de una motocicleta «enduro» para recorrer las calles de la comuna, cumpliendo su labor pastoral.

Durante su vida sacerdotal había recorrido varias veces el mundo, al ostentar el grado de capitán de Fragata (R) de la Armada de Chile, lo que le significó estar embarcado en el buque Escuela Esmeralda en varias oportunidades como capellán de la nave, entregando orientación y asistencia espiritual a los jóvenes oficiales de esa rama de nuestras fuerzas armadas.

Además desempeño funciones de iguales características en la escuela Naval Arturo Prat y hasta en la Antartida chilena, hasta donde llegó para entregar asesoría espiritual al personal que cumple labores profesionales en el extremo sur del país.

Y en el otro extremo del país, también se lamentó su muerte.

En Arica su deceso provocó gran consternación ya que durante su permanencia en esa ciudad se desempeñó como guía espiritual de los alumnos del Colegio San Marcos y como párroco de la parroquia Sagrado Corazón, granjeándose la amistad de muchos alumnos y en especial de sus fieles del templo ariqueño.

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TEXTOS

MARIA EUGENIA QUITRAL  (obispado de Valparaíso)

JOSE MOLINA BRIONES

FOTOGRAFIAS:   JOSE MOLINA BRIONES, Diario Crónica

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