Papa emérito Benedicto XVI fallece a los 95 años

El papa emérito Benedicto XVI ha muerto este sábado a los 95 años de edad en el monasterio Mater Ecclesiae del Vaticano, donde residía desde su histórica renuncia al pontificado en 2013. “Con pesar doy a conocer que el Papa emérito Benedicto XVI ha fallecido a las 9:34 horas en el Monasterio Mater Ecclesiae del Vaticano”, reza el comunicado oficial de la Santa Sede, difundida en seis idiomas.

La capilla ardiente de Benedicto XVI quedará instalada a partir del lunes 2 de enero de 2023 en la basílica de San Pedro “para la despedida de los fieles” y los funerales se celebrarán dos días después, el jueves 5, en una misa presidida por el papa Francisco, según ha anunciado un portavoz del Vaticano, Matteo Bruni. Tras la eucaristía y los ritos fúnebres —ultima commendatio et valedictio—, el ataúd se trasladará finalmente a las Grutas del Vaticano para su entierro. 

Esta planificación de la ceremonia cumple con la regla habitual de las exequias de los papas, que no pueden celebrarse antes del cuarto día de la muerte, pero tampoco después del sexto día, ha informado la periodista, Begoña Alegría.

Hasta la madrugada del 2 de enero, los restos de pontífice emérito reposarán en el Monasterio Mater Ecclesiae, periodo en el que no se prevén visitas oficiales ni oraciones públicas. La capilla ardiente, a la que se podrá acceder sin entrada, se extenderá hasta el miércoles 4 de enero.

La Santa Sede anunció el miércoles que su estado de salud había empeorado de forma repentina en las últimas horas “por el avance de la edad”, aunque aseguraban que la situación se encontraba “bajo control”.

Las alarmas saltaron cuando el papa Francisco pidió una “oración especial” por Benedicto XVI, al término de su audiencia el 28 de diciembre, en la que mencionó que la salud de su predecesor era extremadamente débil. “Pidamos al Señor que lo consuele y lo sostenga en este testimonio de amor a la Iglesia, hasta el final”, señaló también en Twitter.

El secretario personal del pontífice emérito, monseñor Georg Ganswein, había afirmado en repetidas ocasiones en los últimos años que este era como “una vela que se apaga lenta y serenamente”.

Primer papa en renunciar en 600 años

Elegido papa en 2005, tras la muerte de Juan Pablo II, el alemán Joseph Ratzinger se convirtió en 2013 el primer pontífice en renunciar a su cargo en 600 años. Desde entonces permaneció retirado de la vida pública, orando y estudiando, en el convento Mater Ecclesiae, dentro de la Ciudad del Vaticano, donde Francisco le visitó tras pedir la oración por él.

Desde el 2 de abril de 2013, Ratzinger vivía rodeado de su “familia” vaticana, formada por su secretario, un médico, un enfermero y cuatro mujeres laicas consagradas del instituto “Memores Domini”, que pertenece al movimiento Comunión y Liberación, que se reparten las tareas de la casa y se ocupan de las necesidades del papa emérito.

Benedicto XVI, que desde su renuncia hace casi diez años apenas abandonó su retiro, prometió permanecer en silencio en señal de respeto por su sucesor, aunque en algunas ocasiones ha reaccionado a algunas cuestiones de actualidad que le afectaban de algún modo.

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