30/05/2024

Cambios en la Iglesia: el papa Francisco decidió dar a las mujeres el derecho a votar en el próximo sínodo de obispos

El papa Francisco decidió dar a las mujeres el derecho a votar en una próxima reunión de obispos, un cambio sin precedentes que refleja sus esperanzas de que mujeres y laicos ganen poder de decisión en la Iglesia católica.

En otro fiel reflejo de su voluntad reformista y en un cambio considerado más que trascendental, el papa Francisco decidió abrirle de par en par las puertas a las mujeres y a los laicos en el sínodo (asamblea de obispos), que tendrán el mismo derecho a voto en la asamblea que se abrirá el 4 de octubre próximo en el Vaticano.

“No es una revolución, pero es un cambio importante”, admitió el cardenal luxemburgués Jean Claude Hollerich, relator general del sínodo sobre sinodalidad en curso, que es la gran apuesta de Francisco en esta etapa madura de su pontificado, que junto al cardenal maltés Mario Grech, secretario general del sínodo, presentó la enorme novedad en la Sala de Prensa del Vaticano.

Las revoluciones hacen víctimas, nosotros no queremos hacer víctimas”, bromeó Hollerich, quién admitió que se trata de un cambio totalmente radical. De los 370 miembros que habrá en la reunión que se abrirá en el Vaticano en octubre próximo, en la que se discutirán los principales temas salidos a la luz de una consulta realizada a nivel continental por toda la Iglesia, entre el 25 y el 21% serán “no obispos” y de estos, la mitad, mujeres, es decir, unas cuarenta aproximadamente.

Hasta ahora sólo un puñado de mujeres y laicos podían participar en los sínodos, como auditoras o expertas y no tenían derecho a voto. Algo que había provocado ruidosas protestas en los últimos sínodos -sobre la familia, sobre los jóvenes, sobre la Amazonia- y que Francisco decidió cambiar también debido a la naturaleza del actual sínodo sobre sinodalidad en curso. Este comenzó en 2021 con un proceso de escucha global, primero a nivel local y luego continental, con el que Francisco intenta no sólo que los fieles de todo el mundo expresen sus preocupaciones, dudas, críticas, a través de las consultas que ha habido, sino que participen en este proceso de sinodalidad, que significa caminar juntos, tal como explicó sor Natalie Becquart, subsecretaria del sínodo y hasta ahora, la única mujer con derecho a voto.

“Como ven, el espacio de la carpa se amplía, con esta decisión del Santo Padre la asamblea del sínodo de obispos, que seguirá siendo ‘sínodo de obispos’, también se abre a la participación de miembros que no son obispos. Ellos también serán miembros de la asamblea sinodal y su participación asegura el diálogo entre la profecía del pueblo de Dios y el discernimiento de los pastores”, destacó el cardenal Grech“Es la circularidad en acto en todo el proceso y su presencia es garantía de memoria, son testimonios de la memoria del proceso iniciado hace dos años”, dijo.

Aunque a simple vista podría aparecer que el sínodo ya no es más de obispos, vista la apertura a mujeres y laicos, el cardenal maltés subrayó, no obstante, que la “naturaleza” de este tipo de asamblea “no está comprometida”: “seguirá siendo un sínodo de obispos y esto enriquecerá a la Iglesia”, indicó.

La normativa vigente sigue remitiéndose a la Constitución Apostólica Episcopalis Communio con algunas modificaciones y novedades, relativas a la composición de la Asamblea y al tipo de participantes, que se justifican en el contexto del proceso sinodal, sin por ello cambiar la naturaleza episcopal de la Asamblea”, precisó, en efecto, un comunicado de la Secretaría General del Sínodo.

Este dejó en claro que uno de los cambios más importantes es que “ya no hay auditores” en la asamblea, “pero se añaden otros 70 miembros no obispos, que representan a otros fieles del pueblo de Dios (sacerdotes, personas consagradas, diáconos, fieles laicos) y que proceden de las Iglesias locales”. Estos serán elegidos por el Papa de una lista de 140 personas indicadas (y no elegidas) por las siete reuniones Internacionales de las Conferencias Episcopales y la Asamblea de Patriarcas de las Iglesias Orientales Católicas (20 por cada una de estas realidades eclesiales).

“Se pide que el 50% de ellos sean mujeres y que se valore también la presencia de jóvenes. A la hora de identificarlos, se tiene en cuenta no sólo su cultura general y prudencia, sino también sus conocimientos, tanto teóricos como prácticos, así como su participación en diversas capacidades en el proceso sinodal. Como miembros, tienen derecho a voto”, explicó el documento.

Además de los 70 miembros “no obispos” ya mencionados, podrá llegar a haber ulteriores “no obispos” entre los miembros de nombramiento pontificio, es decir, que elige directamente el Papa.

En ocasión de su décimo aniversario de pontificado, en marzo pasado, el papa Francisco había adelantado esta novedad. Al hablar sobre este tipo de reuniones de obispos que comenzaron a darse después del Concilio Vaticano II por voluntad de Pablo VI, admitió que a través de los años se iba notando que faltaba algo en el proceso de decisiones y que, sin embargo, “ya era una cosa aceptada por todos que las mujeres no podían votar”. “Entonces en el sínodo para la Amazonia se preguntó, ¿por qué no pueden votar las mujeres? ¿Son cristianas de segunda? O sea que se iban planteando problemas cada vez más serios para perfeccionarse”, siguió, al revelar, tras una pregunta, que las cosas iban a cambiar y que de ahora en más “todo el que sea participante del sínodo va a votar”. “El que sea invitado u observador no va a votar. El que participe de un sínodo tiene derecho al voto. Sea varón o sea mujer. Todos, todos. Esa palabra todos para mí es clave”.